
El cubre cerco es una solución práctica para delimitar obras, reducir la visión hacia el interior y ordenar visualmente un perímetro. También se utiliza en viviendas, depósitos, clubes y espacios exteriores. Para que funcione bien, no alcanza con elegir una tela resistente: la estructura y la forma de sujetarla son igual de importantes.
Qué tener en cuenta al elegirlo
- Medida: seleccioná un alto acorde al cerco para evitar uniones innecesarias.
- Grado de cobertura: una trama más cerrada brinda mayor ocultamiento, pero también recibe más carga de viento.
- Exposición: para instalaciones prolongadas al aire libre, verificá la protección UV y las especificaciones del modelo.
- Terminación: las versiones laminadas, con dobladillos u ojales facilitan una fijación distribuida y prolija.
La instalación define la duración
Antes de colocar la tela, comprobá que postes, alambres y tensores estén en buen estado. Una estructura débil puede ceder aun cuando el cubre cerco sea adecuado.
- Presentá el rollo y alinealo sin arrastrarlo sobre superficies cortantes.
- Fijá primero un extremo y distribuí los puntos de sujeción de forma regular.
- Mantené la tela pareja, sin dejar bolsas, pero evitá tensarla hasta deformar la trama.
- Reforzá esquinas y sectores expuestos al viento.
- Revisá periódicamente precintos, broches y alambres para reemplazar los que se aflojen.
Seguridad y requisitos de la obra
El cubre cerco ayuda a ordenar y ocultar el perímetro, pero no reemplaza una barrera estructural ni un sistema de seguridad. Si la obra está dentro de un barrio, municipio o consorcio, consultá sus requisitos de cerramiento antes de comprar: las exigencias pueden variar según el lugar.
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